SIMBOLISMO DEL MANDIL

 La Francmasonería es definida como: “Un sistema peculiar de moralidad, velado por alegorías e ilustrado por símbolos”. De ahí que como buenos Aprendices, debemos percibir y tomar conciencia de la simbología que encierran las prendas o atavíos que ostentan nuestras prácticas, teniendo en cuenta que algunos de ellos nos fueron otorgados en aquel momento supremo de renacimiento espiritual; en el deseo de orientar nuestros pasos por el camino que ha de conducirnos al conocimiento de la Verdad. Uno de estos símbolos es el Mandil.

 
Tengo la absoluta certeza, respetables y queridos hermanos, que para todos nosotros, ha de ser un recuerdo imperecedero el día de nuestra Iniciación y particularmente aquel momento en que luego del abrazo fraternal, por vez primera ceñimos el mandil de Masón. "Recibid este mandil, distintivo del Masón, y más honroso que todas las condecoraciones humanas, porque simboliza el trabajo, que es el primer deber de todo hombre Única fuente de salud, del saber, de la virtud y de la riqueza. Os da derecho a sentaros entre nosotros, y sin el nunca deberíais de estar en logia".Con estas solemnes palabras, el Venerable maestro nos vistió con el mandil que nos identificaría a partir de ese memorable día como Aprendiz Masón.
Este símbolo representa para todos los masones un sentimiento de afinidad con nuestros hermanos. Al recibirlo, lo imprimimos en nuestra memoria como el primer presente que de la Masonería recibimos, y es en sí, la primera evidencia tangible para los iniciados de haber sido admitidos en esta Augusta y R.: Orden.
El mandil es la vestimenta masónica por excelencia.   Aunque de apariencia humilde, el mandil es uno de los símbolos primordiales de la masonería. No es difícil adivinarlo: es el primer regalo que hace la orden al iniciado, es el primer símbolo que se le revela, la primera característica exterior que lo identifica como masón y es, por otra parte, omnipresente en el rito masónico , asi es, es el único ropaje del masón (porque las joyas son solo ornamentos indicadores de un cargo). Sólo los venerable maestros de más altos grados están eximidos de portarlo; todos los demás sin excepcion alguna debemos usarlo al interior del Templo durante los trabajos y ceremonias y no en el exterior: el mandil, como tantos otros objetos, esta cargado de significado y no debe ser profanado empleándolo fuera de nuestro espacio sagrado que es el templo.
Pero para comenzar su estudio vayamos analizando el Mandil como un objeto, es frecuente descubrir, al investigar las tradiciones, que los objetos terminan acogiendo sobre sí un sin número de significados a lo largo de los siglos; y que pocas o ninguna de sus características han sido dejadas al azar. Por lo tanto, empecemos escrutiñando al mandil masónico básico osea el de los aprendices en sus facetas significantes:
Ya hemos escuchado que en efecto, la palabra MANDIL viene de la voz latina “MANTILE”, la que también se traduce como sinònimo de “MANDIL-LANDIN”, en el primer caso y en tèrminos profanos, se refiere a un trozo de tela impermeable que se sujeta al cuerpo a la altura de la cintura por medio de una Cuerda o Cinta, afecta diferentes formas y tamaños y sirve para proteger las ropas del individuo que lo usa durante los trabajos rudos
- Su color: blanco, en el caso de compañeros y aprendices; y blanco con ribetes de color de acuerdo al rito, en el caso de los maestros.
- Su material: en rigor, debe ser de piel de cordero.
- Su uso: se debe llevar ceñido al cuerpo por una cuerda que forma un círculo alrededor del portador, a la altura de la cintura, dividiendo su figura en dos partes aproximadamente iguales.
- Su forma: cuadrada o ligeramente rectangular, coronada por una babeta triangular.
Según el Diccionario de los Símbolos de Hans Biedermann, el blanco puede entenderse de dos maneras contrapuestas: o bien como lo inmaculado , lo que todavía no ha sido coloreado, o como la unión final de todos los colores del espectro. En el primer caso representa el candor y la inocencia, teñida de ignorancia, del Jardín del Edén; en el segundo, el estado último de santificación alcanzado tras un proceso purificador, el Paraíso propiamente dicho.
El mandil masónico alude más bien al segundo de estos sentidos, sobre todo si tomamos en consideración el momento en que es entregado al aprendiz. Sólo después de su iniciación y sus pruebas simbólicas; sólo habiendo superado esta clásica representación de la muerte y el renacimiento, puede el profano vestir el mandil, asumiendo con él su nueva condición dentro de la orden. Así pues, el mandil de color blanco representa la pureza alcanzada por medio de los ritos iniciáticos de la masonería.
El material añade un detalle a esta intelección: el cordero es símbolo de inocencia y también de sacrificio: sacrificio que realizan los hermanos masones en cada uno de sus trabajos, al luchar contra el dogmatismo y la ignorancia.
El uso del mandil contribuye a orientar todas estas impresiones en una sola dirección. El masón ha de ponérselo por encima de toda otra prenda; casi como si protegiese su cuerpo y su ropa de la suciedad con la que trabajaban los albañiles de anataño cuyo mandil los envolvía casi por entero. Hay que recordar que muchas tradiciones hacen uso de la vestimenta blanca: la túnica de lino del sacerdote católico (apropiadamente llamada alba), el manto que los esenios daban a sus novicios, la capa que protege al oficiante del sacrificio en los ritos persas. Esta vestimenta tiene su explicación: para entrar al Templo y adorar al Dios hay que estar libre de las impurezas de fuera ; en la masonería, la ausencia de mandil de uno solo de sus miembros vuelve irregular a una tenida. De este modo, la “pureza” plasmada en el color blanco se une a la “protección” encarnada en el simbolismo de esta vestimenta.
Pero ¿de qué tendría que protegerse el masón? Aquí se inserta el segundo gran complejo de significados del mandil, que nos pone a salvo de las impurezas surgidas en el curso de nuestro trabajo. Y ¿cuál es este trabajo? Evidentemente, el de desbastar la piedra bruta : transformar la roca informe, caótica, que yace a los pies de la columna de aprendices en la noble que decora la columna de compañeros y maestros.   Únicamente de este trabajo, constante y permanente, se desprenden el bien, la virtud, el conocimiento y la luz; únicamente a través de él se pasa de la inocencia primigenia a la salvación eludiendo la corrupción del mundo.
La costumbre ordena que el aprendiz deje la babeta de su mandil levantada con el doble fin de cubrir la mayor superficie posible de su cuerpo y de simbolizar, con la punta que tiende al cielo, su anhelo de crecer espiritualmente. Asimismo, al colocarse el mandil en la cintura se divide al cuerpo en dos mitades: la región inferior, depósito de desordenadas pasiones, y la superior, vehículo de la razón. Se repite en este punto el segundo y más sutil significado del signo propio del aprendiz: mantener los impulses e instintos lejos de la cabeza la cual es la sede de la reflexión.
Resta por interpretar un único aspecto, más profundo. De la forma del mandil se desprenden muchos otros hilos. Salta a la vista que su base cuadrada y la babeta triangular equivalen a la proyección unidimensional de la piedra trabajada (una pirámide que nace de un cubo).
 
El triangulo de la babeta representa el alma Masónica, en un triangulo cuyos tres vértices significan: Tres grados fundamentales: Aprendiz, Compañero y Maestro; Tres cosas que defender: Honor, Patria y Hogar; Tres cosas que controlar: Carácter, Lengua y Conducta; Tres cualidades que estimar: Rectitud, Valor y Gratitud; Tres hechos que meditar: Vida, Muerte y Eternidad; Tres hechos que evitar: Pereza, Barbarie e Ignorancia; Tres hechos que adoptar: Libertad, Igualdad y Fraternidad y muchas otras que éste número 3 tiene particularmente para el aprendiz. El cuadrado representa nuestro cuerpo (la tierra, la materia y la esencia). Uniendo estos tres significados, tenemos presente en el mandil la representación del hombre en alma, espíritu y cuerpo.
 
 Finalmente, la cuerda que lo adhiere al portador simboliza, en su estructura circular, la perfección absoluta del espíritu, fuente de la animación de los otros elementos y destino final del mason.
 
Como podréis apreciar queridos hermanos, la importancia del mandil va mas allá que la de ser una prenda de uso indispensable durante las sesiones de las logias; pero una vez que hemos estudiado e investigado su simbolismo, llegamos a comprender que contiene innumerables lecciones de moral en el sentido filosófico. Aquí solo he intentado hacer un pequeño esbozo de lo mucho que significa el mandil para el masón.
Para culminar me permitiré leer solo algunos párrafos que he seleccionado de un poema escrito por un hermano M.: el nombre de este Q.: H.: es Héctor Morales Enriquez de la R:. L:. Justicia y Libertad nº 5 del Valle de Santiago en Lima, Perú.
 
Hoy me encuentro picando piedra
y cubro mi cuerpo con gruesas telas
para protegerme de las violentas aristas
que amenazan mis ojos
y ensucian mis ropas.
 
Cubro mi cuerpo para favorecer el trabajo,
busco la obra y la maestría,
la destreza y el ritmo,
la melodía del golpe,
la fuerza del músculo,
la fatiga, el dolor,
y el brillo en el rostro.
 
Hoy soy el labrador de mi destino.
He golpeado las puertas de este templo
y estas se me han abierto.
Hermanos: Un golpe de hermandad
ha invadido mi vida.
Fraternalmente